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Agua que da vida

Agua que da vida

Agua que da vida

Jesús había viajado por Samaria, al norte de Jerusalén. Mientras descansaba junto a un pozo, le dijo a una samaritana que le sacara un poco de agua, pues tenía sed. Ella se sorprendió de que un judío le pidiera agua, ya que en aquel tiempo los judíos y los samaritanos no se llevaban bien.

Asombrada, la mujer le preguntó a Jesús: “¿Cómo es que tú, a pesar de ser judío, me pides de beber a mí, que soy mujer samaritana?”.

Jesús respondió: “Si hubieras conocido la dádiva gratuita de Dios, y quién es el que te dice: ‘Dame de beber’, tú le habrías pedido, y él te habría dado agua viva”.

Además le explicó: “A todo el que bebe de esta agua le dará sed otra vez. A cualquiera que beba del agua que yo le daré de ningún modo le dará sed jamás, sino que el agua que yo le daré se hará en él una fuente de agua que brotará para impartir vida eterna” (Juan 4:1-15).

¿A qué agua se refería Jesús?

LA Biblia llama al Creador, Jehová Dios, “la fuente de agua viva” (Jeremías 2:13). La vida es un don de Dios, y nuestra existencia depende de que tomemos del agua que nos ofrece, tanto en sentido físico como espiritual.

Nunca ha sido tan necesario contar con dirección espiritual como en la actualidad; de hecho, podría decirse que nuestro planeta sufre una profunda sequía espiritual. La gente anhela respuestas a preguntas como: “¿Dónde están los muertos? ¿Hay alguna esperanza de volver a verlos? ¿Por qué permite Dios el sufrimiento? ¿Se nos librará algún día de la guerra, el crimen, el hambre y la enfermedad?”. Los testigos de Jehová creemos que la Biblia, la Palabra de Dios, puede saciar esta sed de conocimiento con sus refrescantes aguas.

Cuando Jesús habló con la samaritana en el pozo, aludió a las vivificantes aguas de la verdad que fluyen de la Palabra de Dios. Le invitamos a beber estas aguas puras de la verdad, tal como se expresa en el último libro de la Biblia: “Cualquiera que tenga sed, venga; cualquiera que desee, tome gratis el agua de la vida” (Revelación 22:17).

Si desea saber más sobre cómo bendecirá el Reino de Dios a la humanidad, póngase en contacto con los testigos de Jehová en el Salón del Reino más cercano o escriba a la dirección que corresponda de las que aparecen en la página 5 de esta revista. También tiene a su disposición el portal www.watchtower.org.

[Recuadro de las páginas 8 y 9]

¿HA SACIADO LA RELIGIÓN LA SED DEL HOMBRE?

El simple hecho de ir a la iglesia o afirmar que se es creyente no significa que uno esté bebiendo de las refrescantes aguas de la verdad. La realidad es que muchas de las principales religiones han empeorado los problemas del hombre en vez de resolverlos. Por ejemplo, en enfrentamientos armados, católicos han matado a católicos, protestantes a protestantes, cuando ambos bandos rogaban a Dios por la victoria.

Además, un sinfín de escándalos de malversación de fondos o de abuso de menores salpican a los líderes de las iglesias. No cabe duda, las aguas que ofrecen la mayoría de las religiones están contaminadas (Revelación 17:4-6; 18:1-5). La situación es tal y como la describe la Biblia en Tito 1:16: “Declaran públicamente que conocen a Dios, pero por sus obras lo repudian”. En general, la religión ha hecho muy poco por saciar la sed del hombre en estos tiempos de sequía espiritual.

[Ilustración y recuadro de la página 9]

El libro ¿Qué enseña realmente la Biblia?, con sus 19 capítulos y 224 páginas, expone las respuestas bíblicas a preguntas fundamentales como las siguientes:

“¿Qué propósito tiene Dios para la Tierra?”

“¿Dónde están los muertos?”

“¿Vivimos en ‘los últimos días’?”

“¿Por qué permite Dios el sufrimiento?”

[Ilustración de la página 9]

Hallará las aguas de la verdad en un Salón del Reino cerca de su hogar